Sobre la esperanza (2)
Dios es nuestra esperanza en Cristo. Esperamos porque él es la prenda de la felicidad de Dios, la certeza de que no nos abandona y de que estamos salvados. del libro: La luz de la esperanza, pág. 9, Eusebio Gómez Navarro OCD. Ed. San Pablo.
En estas notas, sobre la
esperanza, que inicié con el libro de Mark Mason, la semana pasada, hoy quiero
incluir al libro citado, del carmelita P. Eusebio. Es un libro denso, aunque no
tiene muchas páginas y lo primero que me ha llamado la atención es a la alusión
que hace a las esperanzas huecas: “Cuando me toque la lotería, os compro un
coche a cada nieto”, decía mi abuela. A este respecto en la página 41, cita
a Sófocles:: “Sólo desprecio al mortal que se calienta con esperanzas huecas”
Y desde mi punto de vista,
hoy hay muchas esperanzas huecas, como la Psicología positiva (no digo que no
tengamos que ser positivos. Todo tiene lectura. Recuerdo la película Zorba el
griego, cuando, creo que al final, se viene bajo todo el entramado que habían
hecho para extraer oro, o algo parecido, y dice Antoni, Quinn: ¿te has fijado
en el magnífico espectáculo al caerse la estructura? . Algo “positivo” tiene la
tragedia; pero eso nada tiene que ver con la psicología positiva, a la que el
P. Eusebio dedica en la página 169 un apartado titulado El timo del
pensamiento positivo, comenzando con la fábula de Esopo del águila y el
curvo, que soñó que era águila. Esta creencia y la lectura de libros de
autoayuda, yo diría que son “casi” esperanza hueca y digo casi, porque mientras
los lees, te entretienes y “llenas un hueco en el vacío”, como decía mi amigo.
El cambio, según he leído en algún libro del profesor Luis Cencillo, solo es
posible por una terapia bien hecha o por un trauma. Y rizando el rizo Este libro
del P. Eusebio. ¿Es de autoayuda? Puede ser y ahí dejo la pregunta; pero, en
cualquier caso, también hay que decir que a veces son una “ayudita”, no mágica.
Tienes que trabajar para corregir, algo y mantener lo corregido...
No quiero cansar al lector,
ni quitarle tiempo para leer este u otros libros que esté leyendo, sólo voy a
reseñar, que la esperanza está tratada en él como virtud teologal, que nos
invita a fijarnos más en la “roca que nos salva”, (Jesucristo) que en la salida
de las arenas movedizas por las que nos movemos.
En el capítulo 3, titulado Cree,
espera y ama, se hace hincapié en esto y copio de la página 74 el siguiente
párrafo: “Esta virtud teologal no mira solamente al futuro. Trabaja en el
presente y quiere poseer “ya” al Amado. Para ello hay que tener la actitud del
caminante, peregrino y emigrante que parte a otras tierras: romper con el
pasado…” como decía San Juan de la Cruz “ pobres, desterrados huérfanos, secos,
sin camino y sin nada. Esperando allá todo”.
Cito el salmo 42,12 que aparece en la pág. 86
“¿Por
qué voy a desanimarme?
¿Por
qué voy a estar preocupado?
Mi
esperanza he puesto en Dios,
A quien
todavía seguiré alabando.
¡Él
es mi Dios y mi salvador!
Y termino afirmando que este
libro es como un diamante, en el que cada página es una cara, más de 200. Por cualquiera
que lo abras te y iluminará y aprovecho para insertar aquí algo más de la Esperanza
escatológica explicado por el dominico: Martín Gelabert
