martes, 1 de septiembre de 2026

 

Sobre la esperanza (2)

Dios es nuestra esperanza en Cristo. Esperamos porque él es la prenda de la felicidad de Dios, la certeza de que no nos abandona y de que estamos salvados. del libro: La luz de la esperanza, pág. 9, Eusebio Gómez Navarro OCD. Ed. San Pablo.



En estas notas, sobre la esperanza, que inicié con el libro de Mark Mason, la semana pasada, hoy quiero incluir al libro citado, del carmelita P. Eusebio. Es un libro denso, aunque no tiene muchas páginas y lo primero que me ha llamado la atención es a la alusión que hace a las esperanzas huecas: “Cuando me toque la lotería, os compro un coche a cada nieto”, decía mi abuela. A este respecto en la página 41, cita a Sófocles:: “Sólo desprecio al mortal que se calienta con esperanzas huecas”

Y desde mi punto de vista, hoy hay muchas esperanzas huecas, como la Psicología positiva (no digo que no tengamos que ser positivos. Todo tiene lectura. Recuerdo la película Zorba el griego, cuando, creo que al final, se viene bajo todo el entramado que habían hecho para extraer oro, o algo parecido, y dice Antoni, Quinn: ¿te has fijado en el magnífico espectáculo al caerse la estructura? . Algo “positivo” tiene la tragedia; pero eso nada tiene que ver con la psicología positiva, a la que el P. Eusebio dedica en la página 169 un apartado titulado El timo del pensamiento positivo, comenzando con la fábula de Esopo del águila y el curvo, que soñó que era águila. Esta creencia y la lectura de libros de autoayuda, yo diría que son “casi” esperanza hueca y digo casi, porque mientras los lees, te entretienes y “llenas un hueco en el vacío”, como decía mi amigo. El cambio, según he leído en algún libro del profesor Luis Cencillo, solo es posible por una terapia bien hecha o por un trauma. Y rizando el rizo Este libro del P. Eusebio. ¿Es de autoayuda? Puede ser y ahí dejo la pregunta; pero, en cualquier caso, también hay que decir que a veces son una “ayudita”, no mágica. Tienes que trabajar para corregir, algo y mantener lo corregido...

No quiero cansar al lector, ni quitarle tiempo para leer este u otros libros que esté leyendo, sólo voy a reseñar, que la esperanza está tratada en él como virtud teologal, que nos invita a fijarnos más en la “roca que nos salva”, (Jesucristo) que en la salida de las arenas movedizas por las que nos movemos.

En el capítulo 3, titulado Cree, espera y ama, se hace hincapié en esto y copio de la página 74 el siguiente párrafo: “Esta virtud teologal no mira solamente al futuro. Trabaja en el presente y quiere poseer “ya” al Amado. Para ello hay que tener la actitud del caminante, peregrino y emigrante que parte a otras tierras: romper con el pasado…” como decía San Juan de la Cruz  “ pobres, desterrados huérfanos, secos, sin camino y sin nada. Esperando allá todo”.

Cito el salmo 42,12 que aparece  en la pág. 86

“¿Por qué voy a desanimarme?

¿Por qué voy a estar preocupado?

Mi esperanza he puesto en Dios,

A quien todavía seguiré alabando.

¡Él es mi Dios y mi salvador!

Y termino afirmando que este libro es como un diamante, en el que cada página es una cara, más de 200. Por cualquiera que lo abras te y iluminará y aprovecho para insertar aquí algo más de la Esperanza escatológica explicado por el dominico: Martín Gelabert

miércoles, 26 de agosto de 2026

 Sobre la esperanza (1)

Un día, tú y todas las personas a las que quieres moriréis. Y más allá de de un reducido grupo de personas durante un brevísimo periodo de tiempo, poco de lo que digas o hagas importará jamás. Esta es la verdad incómoda. Disfruta de tu café

Todo está j*odido, de Mark Mason.Roca editorial Pág. 19

        Uno de los principios de Muphy dice que las cosas nunca están tan mal, que no puedan empeorar. En la historia de Witold Pilecki, se ve claramente. Trabajando en Auschwitz, logró escapar y después de la guerra, apresado por las autoridades soviéticas en Polonia. podía haber huido a Italia; pero prefirió quedarse y morir como polaco, con la esperanza de una Polonia libre. Llegó a afirmar a su mujer que "Auschwich era una nimiedad" en comparación con las torturas a las que fue sometido por las autoridades soviéticas.
    

    Así comienza el primer capítulo de este libro, titulado precisamente Una verdad incómoda. Nuestra psique necesita tener esperanza para sobrevivir, como el pez necesita agua. La desesperanza es un nihilismos frío y desalentador, la sensación de que nada tiene sentido, es la raíz de la ansiedad, de la enfermedad mental, de la depresión, de toda tristeza y la causa de las adicciones. Hay que evitarla, 

    Tenemos que construir esperanza, que debe ser el proyecto principal de nuestra mente. La fe ayuda. (afirma en la página 22 que las personas religiosas lo tienen más fácil). Ayuda mejor a superar la verdad incómoda. Para rebatir el pesimismo, se debe construir una verdad que nos una, que sea fuerte y poderosa, que pueda llevarnos al final de nuestros días con una sensación de gratitud y satisfacción.

    Para construir y mantener la esperanza se necesitan tres cosas: Sensación de control, creer en el valor y una comunidad en la que desenvolvernos.

En la página 26, al final del capítulo leemos: “Sin una comunidad, nos sentimos aislados, y nuestros valores dejan de tener sentido. Sin valores, nos parece que no vale la pena luchar por nada. Y sin control nos sentimos incapaces de perseguir una meta. Si pierdes uno de los tres, pierdes los otros dos y pierdes la esperanza.

    Para entender por qué estamos sufriendo una crisis de esperanza, hemos de comprender la mecánica de la esperanza: como se genera y como se mantiene". Esto está al final del primer capítulo y el libro promete analizar estas premisas. Hay que leerlo

Yo continuaré, Dios mediante, aportando alguna "gotita" de agua en el océano de la esperanza.

 

 





lunes, 10 de agosto de 2026

OBJETOS PERDIDAS

Objetos perdidos

  Las posibilidades cuánticas se convierten en sucesos reales en la experiencia del observador durante el proceso de nueva observación. Pág. 87 del libro Dios no ha muerto  de Amit Goswami

    Es  un poco burdo lo que voy a contaros ¿o no?. Tenía yo un libro, junto con otros en la mesa del salón, lo recojo y los llevo a la biblioteca. Al cabo de unos días quise mirar algo del "libro perdido" y no hubo forma de encontralo. Aparecían todos lo que estaban en la mesa, menos ese. Lo busqué mirando en toda la biblioteca y nada... ¡Se ha desmaterializado¡ pensé. Recé el responso a San Antonio y el libro no aparecía: posiblemente no lo recé con mucha fe o tuvo efecto retardado, porque no suele fallar. A mi madre nunca le falló.

    El libro perdido, tiene la portada blanca; pero la contraportada es granate. Las posibilidades del color en mi mente eran muchas. 

    Otro día, pensaba que era verde, por lo que la función de onda "mirar un libro verde de un centímetro de grosor", no colapsaba. Otro día andaba buscando otro y mis ojos se fijarón en el título. ¡Era el perdido! pero no era verde, sinó granate y el grosor eran unos 6 mm. aproximadamente.

    Me vino a la memoria el cuento de Nasrudín, que buscaba la moneda en la calle, porque allí había más luz.

    La física cuántica da que pensar. No se si fue Eistein, quien dijo que la luna no existe si no la observamos y yo me pregunto ¿No exite para mi? ¿y si no la observara nadie no existeiría?.

    Acabo de leer esta mañana en el libro citado al principio de Amit Goswami, entre las páginas las páginas 126 y 127, a propósito del Big-Bang "Hay una paradoja asociada a un universo de posibilidades y a la pregunta de cómo estas pueden colapsarse en un evento real, el universo manifiesto. Sabemos que hace falta la intervención de una conciencia cuántica, en forma de un observador sentiente, para hacer que se colapsen las posibilidades cuánticas. ¡Pero es imposible imaginar que hubiera observadores conscientes bajo las condiciones extremas del origen del cosmos ¿ Y entonces ¿qué?

    ¿Puede el universo estar aquí a causa de nosotros, cuando ni siquiera estábamos presentes para celebrar la ocasión del Big-Bang, de su cración? ¿Estamos empazando la casa por el tejado? ¿No será que estamos aquí a causa del universo?"

Estamos aquí, a causa de la Mano poderosa, que era consciente entonces cuando no había nada, ahora y por los siglos de los siglos, a la que aludía María la analfabeta de mi pueblo, añado yo.